REINALDO GARGANO: PRESENCIA Y DESTINO

Escribe *Eduardo De León

Está por escribirse una biografía histórica seria y profesional sobre Reinaldo Gargano. Su rica trayectoria personal atraviesa indemne cuatro etapas históricas muy diferentes de la vida del Uruguay siempre con un compromiso inalterable con la vocación pública y el ideal socialista, siempre con austeridad republicana, siempre duro y radical en la afirmación de sus convicciones, siempre respetuoso de la humanidad de los adversarios más inconciliables en el terreno de las ideas, siempre humano para distinguir lo profundo y la superficie de nuestra condición.

Gargano es paradigma subjetivo de una modernidad y un compromiso serio pero tierno, tímido pero amigable cuando hacía falta y que se echa en falta en la ligereza de nuestros días o en la banalidad seudo radical o descalificatoria que prolifera en redes sociales o los nuevos medios. Gargano nunca rehuyó la sonrisa ni la cercanía humana pero siempre asegurando el respeto de una intimidad sagrada y republicana.

Como Orlando Letelier, Jean Jaures u Olof Palme – salvando distancias generacionales y culturales – Gargano supo ser un hombre con antenas siempre encendidas para descubrir el dolor, la injusticia, la opresión y su potencial de libertad sin dejar de ser o tal vez precisamente por serlo, aunque el término suene ahora tan lejano, un caballero republicano con las personas, en el trato humano, en las instituciones, en la ciudad o la vida cotidiana, en el diálogo con los trabajadores o las mujeres cuya causa de igualdad siempre defendió con seguridad, razones y pasiones. Gargano fue siempre capaz de poner en tensión su práctica con sus ideas.

La primera etapa de la aventura de Gargano es la del declive del Uruguay batllista hasta su definitivo cortejo fúnebre del pachequismo. Durante los años 50 Gargano formó parte de la generación “renovadora” que es una generación heterogénea y diversa que aporta una inserción social novedosa y profunda desde la Juventud Socialista al socialismo de Emilio Frugoni en su apogeo encabezando la oposición social y política a la degradación clientelar de las instituciones y la economía por la alianza de “chinchulines” de neobatllistas y herreristas en los colegiados de los años 50.

 

Junto a José Díaz y a jóvenes cuadros anarquistas y católicos progresistas Gargano es parte del movimiento tercerista de la FEUU (Federación de Estudiantes Universitarios) que postula una tercera vía entre Washington y Moscú y un socialismo humanista, democrático y pluralista ante la Guerra Fría de la política de bloques.

Tras el fracaso de la UP y la crisis de identidad abierta en el PS durante los años 60 y hasta el golpe de estado Gargano irá mostrando sus aptitudes para afirmar ideas claras en la tormenta de la confusión de una época confusa y vibrante. Así junto a Eduardo Galeano, José Díaz y otros valiosos y valientes dirigentes impulsan la histórica resolución de rechazo a la invasión soviética de Checoeslovaquia en agosto de 1968. Dentro de la minoría juega un papel clave en la oposición al viraje marxista leninista del PS hacia 1970 que culmina en el proceso de expulsión de una fracción que promovía la fusión del PS con el PCU. Durante esos meses junto a los oficiales socialistas presos por el régimen de Bordaberry, Pedro Montañez y Aguerre, Gargano denuncia el “peruanismo” como una maniobra distractiva de la resistencia democrática de la izquierda. Está junto a Michelini y Carlos Quijano.

La segunda etapa comienza a partir de su exilio y es de lucha contra la dictadura y maduración ideológica. El conjunto del PS de la resistencia interior – con un papel destacado de Aldo Guerrini – y el exilio elabora las tesis de la “democracia sobre nuevas bases”. Serán tiempos de recuperación de la idea de un socialismo gramsciano y sobre todo de profundo e inalterable compromiso con la democracia y la libertad uniendo la cuestión nacional con la cuestión democrática y la cuestión social.

La tercera etapa será la de mayor proyección pública a partir del retorno del exilio en agosto de 1984. Gargano es electo nuevo Secretario General y recorre el país en la campaña electoral de ese año tras once años de dictadura militar. Habla con trabajadores de la naranja, peones rurales, obreros industriales, oficinistas, organizaciones de mujeres, grupos juveniles en todo el país y comienza la reconstrucción socialista sobre la base de una militancia entusiasta que ha logrado la libertad junto a las fuerzas democráticas.  En esa nueva etapa Gargano reafirma una estrategia de amplia unidad del bloque popular alternativo de fuerzas políticas de centro izquierda e izquierda.

En 1989 junto a Mariano Arana y Matilde Reisch juega un papel clave para la definición de la candidatura de Tabaré Vázquez, entonces figura emergente de la sociedad civil popular de La Teja y el deporte de Montevideo. Gargano empuja paciente y sin pausa la unidad de las fuerzas progresistas y es uno de los arquitectos del Encuentro Progresista en 1994 junto a fuerzas progresistas del wilsonismo histórico, demócrata cristianos y batllistas. Mientras tanto concluye el proceso de renovación del socialismo impulsando la aprobación de la nueva Declaración de Principios de 1992. En 1989 Gargano es impulsor del voto verde contra la ley de caducidad y en 1992 es el actor clave en la movilización popular que luego de dos convocatorias consigue una derrota aplastante, cercana al 75%, de la propuesta de privatización de ANTEL del gobierno de Lacalle Herrera.

Desde ese momento la ofensiva neoliberal encuentra en Uruguay trabas inesperadas surgidas de la voluntad soberana del pueblo y del legado del primer batllismo que Gargano siempre destacó en toda su vida pública.

Finalmente el 28 de octubre de 2004 el Frente Amplio por primera vez en la historia alcanza el gobierno nacional con mayoría parlamentaria y en primera vuelta. Es una victoria de generaciones de luchadores y luchadoras de la izquierda, es una victoria de las y los fundadores del Frente Amplio y es también una legítima victoria de Gargano.

Empieza entonces la última etapa de la vida de Gargano quien es designado primer canciller del gobierno del FA por el flamante presidente Tabaré Vázquez. Durante su gestión se destacará el enorme patriotismo demostrado en la defensa del interés nacional con la pastera ante las presiones del gobierno argentino, su compromiso y logros en la integración regional, su aporte a la diversificación del comercio exterior y sus llamados de atención sobre los riesgos de firma de un TLC con Estados Unidos.

Electo senador varias veces Gargano nos deja el 5 de febrero de 2013 sembrando ejemplo de lucha y compromiso inclaudicable con el ideal socialista.

*Secretario Nacional de Formación

Partido Socialista – Frente Amplio