¡ Uruguay no se detiene! #EscribeMónica

Escribe Mónica

“Si existiera una copa del mundo del trabajo decente, no solo Uruguay habría ganado la primera edición sino que tendría muchas chances de ganar la próxima”, destacó el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Guy Ryder, en su reciente visita a nuestro país.

El Índice de Mejores Trabajos mide el estado del empleo en los países a través de dos dimensiones (cantidad y calidad), cada una de ellas conformada por dos indicadores. La dimensión de cantidad captura cuánta gente desea trabajar (participación laboral) y cuántos efectivamente lo hacen (ocupación). La de calidad mide cuánto del trabajo que se genera en los países está registrado en la seguridad social (formalidad) y cuántos trabajadores reciben salarios que son suficientes para superar la pobreza (salario suficiente). Cada indicador y dimensión tiene el mismo peso dentro del índice y se mide en relación a la población en edad de trabajar (excluyendo a quienes estudian a tiempo completo). En esta primera edición del Índice de Mejores Trabajos, las dos mejores evaluaciones las obtuvieron Uruguay y Chile.

También somos el segundo país receptor de capitales externos en América del Sur. El dato traduce la confianza en nuestras políticas, condiciones, estabilidad, seriedad.  Atributos con los que no contábamos tan solo una década atrás cuando estábamos en el lado opuesto de la tabla en captación de inversión externa.

Todo esto echa por tierra el argumento que si no se flexibiliza no se logra competitividad. Señores neoliberales: no hace falta arrasar con los derechos laborales para captar inversión, crecer y desarrollarnos. Queda demostrado que quienes defienden las flexibilizaciones laborales, anteponen la codicia y quedan atrapados en una lógica perezosa que no logra superar la dinámica taylorista – propia de principios del siglo XX -, que ahora mismo se promueve en Brasil – en el Brasil de Temer, no en el Brasil de Lula ni en el de Dilma -.

Ese pensamiento de raigambre profundamente clasistas, propone  que los acuerdos por sector, empresa e individuales tengan preeminencia sobre la legislación; que las jornadas laborales puedan llegar hasta 12 horas; que las tercerizaciones pueden incluir la principal tarea de la empresa; que las embarazadas puedan trabajar en ambientes no del todo salubres si presentan un certificado médico que asegure que no hay riesgo para ella o el feto; que las condiciones de despido se flexibilicen. La obsesión del lucro los ciega.

Nosotros gobernamos de manera completamente diferente y la consecuencia  es que obtenemos resultados diametralmente opuestos a los de los gobiernos neoliberales. Superamos el estancamiento en que vivíamos tan solo hace poco más de una década atrás cuando al asumir el gobierno la desocupación total era el doble que la actual – reitero, el doble de desocupación que la actual hace poco más de diez años -. Pero no nos conformamos.

El acuerdo con UPM – tan cuestionado por algunas voces –  tiene directa relación con seguir estimulando las fuentes laborales. En el mismo sentido se acaba de firmar un importante acuerdo con el gobierno de México con el propósito de apoyar a pequeñas y medianas empresas de nuestro país, como así también el Programa Nacional de Desarrollo y Competitividad, lanzado unos días y que involucra cuatro áreas de promoción que ya ha generado 50 emprendimientos – sobre todo de pequeños y medianos emprendimientos-.

Avanzamos en trabajo, avanzamos en economía, y también avanzamos sin descanso en la agenda de derechos. Esta misma semana logramos aprobar en el Senado dos proyectos de Ley que así lo atestiguan: el de TRATA de PERSONAS y  el de VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES BASADA EN GÉNERO. Todo es parte de una misma convicción: mejorar las condiciones de vida de la gente. Los hechos así lo demuestran.

En un mundo plagado de incertidumbres e inequidades, en una región con problemas evidentes, en un país con un mercado interno que tiene dimensiones pequeñas, lejos de refugiarnos en excusas, damos la pelea y seguimos avanzando. “Uruguay no se detiene”.