La vara quedó más alta para todos

*Escribe Mónica

El Tribunal de Conducta Política dictaminó y el compañero Raúl Sendic presentó su renuncia.  El compañero comprendió la dimensión de la situación y los frenteamplistas superamos la prueba institucional más compleja de nuestra historia. Estaban en juego la credibilidad del proyecto y los valores que defendemos desde siempre, que han costado sacrificios en vidas, libertades, exilios, persecuciones, destituciones. No eran asuntos menores.

La actitud del compañero Sendic en el Plenario del último sábado, demuestra tanta valentía como respeto por las actuaciones institucionales de la fuerza política. Esto no lleva implícito que el compañero esté de acuerdo con el dictamen del TCP, lo cual destaca su lealtad frenteamplista.

De aquí para adelante, con los hechos consumados, estamos obligados a aprender de lo sucedido al mismo tiempo de dejar constancia de una serie de precisiones.

  1. De las dudas de por qué se tardó en dar a conocer el dictamen, el Frente Amplio determinó con toda legitimidad los tiempos de consulta, análisis, reflexión y decisión. Las lógicas partidarias tienen sus ritmos, como las tienen las de cualquier organización.

 

  1. Del uso de la tarjeta corporativa por parte del compañero Sendic y todo lo que de ello se pueda opinar, a nivel partidario eso está laudado en el informe del TCP. No corresponde que cada uno de los integrantes del Frente Amplio hagamos un juicio propio: el TCP dictaminó y ello se acató. Esa es la lógica partidaria.

 

  1. De la comunicación del compañero Sendic de su renuncia a la Vicepresidencia de la República ante el Plenario, la misma recorrió la lógica de comunicarla ante quienes lo postularon para esa tan alta responsabilidad y ante quienes lo estaban juzgando por su desempeño en el uso de la tarjeta corporativa en ANCAP. En esta semana hará lo propio ante la Asamblea General. Todo dentro de los márgenes constitucionales. Todo ajustado a derecho. Nada reprochable.

 

  1. De las declaraciones de la dirigencia nacionalista, precipitada a definir esta lamentable circunstancia como “crisis institucional”, se equivoca al invocar una afirmación tan falsa como irresponsable. Las crisis institucionales se configuran cuando las instituciones no funcionan o existen desacatos. Todo lo contrario a lo sucedido. Acaso perdieron la memoria los dirigentes que vociferan estas barbaridades, que no recuerdan lo que son verdaderas crisis institucionales. No es este el momento para remembrar estafas gigantescas o insubordinaciones militares durante gobiernos blancos o colorados, que sí constituyeron verdaderas desestabilizaciones institucionales.

 

  1. Del reclamo por más sanciones contra el compañero Sendic, nadie puede negar que esta decisión del compañero no sea un mensaje lo suficientemente fuerte y ejemplarizante hacia el Frente Amplio, el sistema político y la ciudadanía. La vara quedó lo más alta posible.

Ningún frenteamplista va a olvidar estas circunstancias. No es un episodio más en nuestra historia, nos duele. Al mismo tiempo que nos refuerza la convicción en el proceder de nuestras instituciones y en la capacidad de superarnos para seguir mejorando y cumpliendo con el proyecto político que por tres elecciones consecutivas respaldó el pueblo uruguayo.