Neoliberalismo nunca más #EscribeMónica

Escribe Mónica

El 17 de julio de 2015, los Estados Parte del Mercosur firmaron su Declaración Sociolaboral. En ella se establece un conjunto de principios y derechos laborales tanto de naturaleza individual como colectiva. Algunos ejemplos: no discriminación, condiciones laborales, ámbitos de negociación, derecho a la huelga. El compromiso establece en forma expresa profundizar en políticas para mejorar las condiciones de empleo, seguridad social, salud y seguridad.

Pero tan solo dos años después, ese trascendente acuerdo está siendo ignorado por el gobierno de Brasil. El cuestionado, impopular e ilegítimo – para muchos de nosotros – presidente Michel Temer, en el pasado mes de julio, logró que su parlamento avalase una salvaje reforma laboral, que desoye las multitudinarias movilizaciones populares, los reclamos sindicales y viola los acuerdos tripartitos de la normativa de OIT.

Las reglas Temer imponen que los acuerdos por sector, empresa e individuales tienen preeminencia sobre la legislación vigente; que las jornadas laborales pueden llegar hasta 12 horas; que las tercerizaciones pueden incluir la principal tarea de la empresa; que las embarazadas puedan trabajar en ambientes no del todo salubres si presentan un certificado médico que asegure que no hay riesgo para ella o el feto; que las condiciones de despido se flexibilicen. No reparan en diezmar los derechos laborales, la obsesión es disminuir el costo de producción,  las personas son incluidas como un factor dentro de la ecuación de costos, una mercancía más.

Aunque parezca mentira, en nuestro país, vanguardista en consagración de derechos laborales, se escucharon algunas voces, de sectores empresariales y políticos, que expresaron no solo indulgencia sino decidido apoyo hacia estas temerarias medidas. El presidente de la Cámara de Industrias, manifestó públicamente que su gremial evaluará aspectos que pueden aplicarse en Uruguay.

Por el contrario, nuestro gobierno sigue el camino inverso a lo que reglamenta Temer. Como señalo el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, que expresó con firmeza, durante el VIII Foro del Capital Humano y por diversos medios de comunicación, “que el gobierno del Frente Amplio no va a transitar el camino de Brasil; la apuesta al crecimiento económico, como el registrado en los últimos 13 años, no va a ser a costa de reducir derechos sociales y a los trabajadores. Si en Uruguay hay gente que quiere seguirlo, nos va a encontrar del otro lado”. La histórica posición del Frente Amplio.

Nada de esto es casualidad, las distintas posiciones con relación a las relaciones laborales definen con claridad izquierdas y derechas. El gobierno de Luis Lacalle asumió e inmediatamente desinstaló los Consejos de Salarios – que los sucesivos gobiernos, tanto de Julio Sanguinetti como de Jorge Batlle, nunca volvieron a convocar. Exactamente lo contrario hizo el gobierno de izquierda del Frente Amplio, ni bien asumió reinstaló los Consejos de Salarios. Es una cuestión de ideología.     

La estrategia de la Cultura del Trabajo para el Desarrollo que promueve nuestro gobierno ha logrado mejorar las condiciones de trabajo, la estructura de oportunidades, la redistribución de la riqueza y la calidad de vida. Debemos profundizar en este camino y poner las barbas en remojo ante la embestida de la derecha a nivel regional. Nuestro país conquistó derechos que no nos debemos dejar arrebatar nuevamente. Neoliberalismo nunca más.