Voto consular: derechos, política y millones en juego

Mientras el oficialismo trabaja en un proyecto de ley, la oposición señala intereses políticos. Experto dice que es posible pero inviable.

El voto consular continúa dividiendo las aguas en el espectro político local. Representantes frenteamplistas acusaron de “doble discurso” a la oposición por apoyar la votación venezolana en Montevideo y no validarla para los uruguayos que andan por el mundo.

De la otra parte surgieron argumentos respecto a la intencionalidad política, ya que se cree que la diáspora, que se cifra en unas 500.000 personas, es mayormente frenteamplista y con su inclusión el partido de gobierno aseguraría unos cuantos votos para unas elecciones que se le presentarán peleadas, según indican las últimas encuestas.

Lo cierto es que el voto consular será puesto de nuevo en cuestión en los próximos meses, cuando el diputado frenteamplista Roberto Chiazzaro presente un proyecto de ley en el que trabaja junto a un grupo de legisladores buscando que los uruguayos que están fuera puedan sufragar. Su intención es llegar a las elecciones de 2019, pero sabe que es complicado y que necesita de mayorías especiales, por lo que las negociaciones serán aún más arduas.

Con esa norma, dijo a ECOS el legislador, se busca crear un mecanismo que permita a los ciudadanos registrados ante la Corte Electoral ejercer su derecho al voto en el consulado uruguayo que tengan más cerca de su lugar de residencia. “Uruguayos somos todos y todos tenemos derecho a votar”, es el mensaje que quiere transmitir, según explicó Chiazzaro, y considera que la imposibilidad de que los uruguayos sufraguen desde el exterior es, lisa y llanamente, “una violación a los derechos humanos”.

En la vereda de enfrente, el diputado colorado Ope Pasquet, afirma que “así como hay un principio democrático básico que dice que toda persona que viva sometida a un gobierno debe poder participar de su elección, el corolario debería ser que quienes no vivan sometidos a ese gobierno no deben participar de su elección”.

Por otra parte, ECOS consultó al abogado constitucionalista Martín Risso, quien explicó que el voto consular es constitucional y para instaurarlo es necesaria la aprobación de una ley electoral que, como tal, requiere de dos tercios de votos en cada cámara. Sin embargo, aclaró: “es posible, pero inviable desde el punto de vista económico”.

“Aprobar el voto consular implica que por ley se den recursos a la Corte Electoral para establecer una estructura en todo el mundo, lo que lo hace prácticamente inviable. No alcanza con tener consulados, hay que capacitar a las personas, enviar delegados, material, facilitar a los partidos políticos para que envíen a sus delegados. Estamos hablando de fortunas”, enfatizó.

Risso señaló que, para permitir que cada uruguayo en el exterior pueda efectivamente emitir su voto, se debe “replicar en todo el mundo la estructura que la Corte Electoral tiene en cada mesa de votación en Uruguay”. En definitiva, sería una estructura más grande que la que se monta a nivel local para cada elección.

Además, recalcó que “la garantía del sistema electoral uruguayo –que es atrasado, pero muy seguro- la da la integración de las mesas con funcionarios públicos capacitados, que se sabe quiénes son y cómo actúan, sumados a los delegados de los partidos políticos, que no son obligatorios, pero otorgan un contralor básico a la regularidad de las elecciones”. Y eso, dijo, en el exterior es imposible de asegurar.

Desde su punto de vista, lo que hay detrás de la intención de instaurar el voto consular es una “intencionalidad política”. “Legítima”, aclaró, pero política al fin. “Porque todos piensan en los votos de los uruguayos en Buenos Aires, pero sería inaceptable darle la posibilidad de votar solo a los que están allí y no a los de África, por ejemplo”, agregó.

Uruguay, único en Sudamérica

Chiazzaro destacó que Uruguay es el único país del subcontinente en no permitir el voto consular y dijo que en el mundo, de 194 países, hay 112 que lo tienen en funcionamiento. “He estado con muchos uruguayos en el exterior que reclaman por esta posibilidad”, señaló el diputado y aseguró que a nivel local hay más apertura, “aunque a muchos les ha entrado ese mensaje egoísta de que los que están afuera no tienen por qué opinar”.

“Pero la comunidad uruguaya en el exterior está muy integrada a lo que pasa acá. No pierden los lazos, tienen parientes, vínculos económicos y un dato interesante, que muestra lo conectados que siguen, es que son el tercer contingente de turistas que llega al país cada año, solo por detrás de argentinos y brasileños”, acotó.

Para ejemplificar la conexión de los uruguayos que viven fuera, mencionó al cantante Jorge Drexler y al futbolista Diego Lugano, que quedaron excluidos del padrón por no venir a votar. “¡Y no me van a decir que no están involucrados con el Uruguay! Tenemos que entender que hay una diáspora y debemos modernizarnos, porque esos ciudadanos, aunque no vivan en el país, son muy importantes”, enfatizó el diputado socialista.

Otro de los argumentos que le han planteado en contra del voto consular, contó, es que los ciudadanos que viven fuera del país no deberían votar porque no pagan impuestos aquí. “Entonces a los jóvenes de 18 años que viven acá y no aportan ni pagan impuestos, ¿le vamos a sacar la posibilidad de votar?”, se preguntó.

Voto del exterior para quienes pueden pagar el pasaje

Uno de los puntos centrales de la argumentación de Chiazzaro es que hoy no está prohibido que los uruguayos que viven en el extranjero puedan votar, solo que lo pueden hacer aquellos que tienen dinero para viajar. Lo consideró injusto y violatorio del derecho al sufragio que tienen los ciudadanos.

Consultado sobre este punto, Pasquet le quitó trascendencia y dijo que “eso es así, como tantas otras cosas en las que el ejercicio de los derechos depende de los medios económicos del titular del derecho”.

“También pasa en las elecciones nacionales o departamentales cuando hay gente que vive en un departamento, pero tiene la credencial en otro y no puede ir a votar”, agregó.

Proyecto en dos etapas

El diputado Chiazzaro dijo que el trabajo legislativo respecto al voto de los uruguayos que viven fuera de fronteras se realizará en dos partes. Primero se buscará “solucionar” la penalización que dispone la ley electoral para quienes no votaron en dos elecciones corridas y que quedan dados de baja del padrón.

“Para rehabilitarse deben votar en la próxima elección interna y si no, venir al país 60 días antes de la instancia electoral, hacer el trámite ante la Corte Electoral y luego volver a votar. ¡Se imagina una persona que vive en Sydney! Es imposible”, enfatizó.

“Esto responde a un intento legítimo de la Corte Electoral de depurar el padrón, pero vulnera un derecho fundamental, consagrado en la Constitución, como es el ejercicio del sufragio, que es una de las cualidades y virtudes de ser ciudadano”, explicó. Chiazzaro espera contar con el apoyo de la oposición para este punto, que requiere de mayoría simple.

En segundo lugar, estará el proyecto de voto consular en sí mismo, para el cual ya ha tenido contacto con representantes de la oposición y ha recogido “respuestas negativas, otras de duda, de sentarse a pensarlo cuando tengan los proyectos escritos, y otras de apoyo”. “Hemos avanzado, creo que hay una mentalidad abierta, porque las posturas contrarias a esto, sinceramente, corresponden al Uruguay del siglo XIX”, opinó.

Contrariamente a lo que opina Risso, Chiazzaro sostiene que la implementación de este mecanismo representará gastos, pero “no desmesurados”. “Los recursos para emitir credenciales ya están, porque se haría con la misma tecnología de las cédulas de identidad. Los funcionarios serían los de los consulados. Las listas se pueden enviar por valija diplomática y la Corte Electoral disponer que haya sobres y urnas”, agregó.

Por otra parte, consideró que en las ciudades en que no haya Consulado, se puede apelar a los acuerdos vigentes con otros países y organizar la votación en una oficina diplomática de una tercera nación.

“La aprobación de este proyecto de voto consular requeriría de mayoría especial de dos tercios en cada cámara. Es difícil, sí, pero también lo era alcanzar los votos para esta Rendición de Cuentas y los alcanzamos”, resumió Chiazzaro.

Fuente: Ecos

10/8/2017