Propuesta para reforma global de las FFAA no tiene eco en el gobierno

La insistencia del senador José Mujica para que la reforma del Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas, conocido como caja militar, se trate en paralelo con la renovación orgánica de los militares no genera eco en el gobierno que mira para el otro lado.
La definición del Poder Ejecutivo fue clara desde el inicio y quedó de manifiesto por la vía de los hechos: la administración de Tabaré Vázquez primero envió al Parlamento el proyecto de ley de reforma de la caja militar y recién ahora está trabajando en un proyecto “estratégico” de modificación de las leyes orgánicas.
El ministro de Defensa Nacional, Jorge Menéndez, dijo este martes en rueda de prensa -luego del acto oficial por la conmemoración de la Jura de la Constitución- que cada una de las iniciativas va por canales diferentes.
“El Poder Ejecutivo ya presentó un proyecto de ley. Hoy está en manos de los legisladores que verán los tiempos y las formas. Como Poder Ejecutivo estamos trabajando en la confección de este anteproyecto y verá el legislativo si lo hace antes, en paralelo o después. Son procesos que están con distinta cadencia en su evolución”, dijo el ministro.
Menéndez dijo que el proceso que su ministerio está llevando adelante desde el punto de vista estratégico tiene sus tiempos. “El tiempo de la presentación del servicio de retiros ya fue cumplido (…) Nosotros estamos en otra cosa”, advirtió.
Tanto el presidente Tabaré Vázquez como el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, habían relativizado la posibilidad que se abordara la reforma de las Fuerzas Armadas de manera global. Desde el Ministerio de Economía se ha insistido en varias oportunidades sobre la necesidad de disminuir el déficit de US$ 450 millones que tiene el Servicio de Retiros y Pensiones.
Mujica mantiene firme su voluntad de discutir las Fuerzas Armadas en forma global y para eso se reunirá con Menéndez. El Movimiento de Participación Popular es el sector del Frente Amplio que más resistencias ha ejercido en el Parlamento para votar las modificaciones que pretende el astorismo.
“Hay que intentar hacer un estudio de las leyes orgánicas de las Fuerzas Armadas y ver si es posible lograr un esfuerzo de racionalización que permita, por un lado, aminorar ciertas cosas y, por el otro, aumentar el presupuesto efectivo que tiene la base”, dijo Mujica el 3 de julio en la Comisión de Defensa.

Foco en las capacidades

El ministro de Defensa subrayó que el Estado tiene que “aggiornar” la ley orgánica de las Fuerzas Armadas, que data de 1974, y la de cada una de las fuerzas (la de la Armada es de la década de 1940).
“La ley requiere de modificación porque los tiempos cambian. Se está trabajando y pensamos que en el correr del año vamos a tener un proyecto del Ejecutivo que permita que los legisladores trabajen en esta materia”, dijo Menéndez, quien se mostró abierto a discutir la iniciativa con todo el espectro político antes que llegue al Parlamento.
La reforma de la ley orgánica de la Fuerzas Armadas adoptará un abordaje que haga foco en las “capacidades”, explicó el ministro. “Tenemos que pensar lo que tenemos hoy como Fuerzas Armadas y planificar por capacidades. Esa es la nueva corriente a nivel mundial y para nosotros también: ver las misiones que tenemos y las capacidades desde el punto de vista humano, material, económico y en vista de eso trabajar”, agregó.
La visión de reorganización que postuló el ministro es coincidente con la forma en que se está pensando en este tema desde algunos sectores de las Fuerzas Armadas, donde también están convencidos que debe haber un proceso de modernización.
Pero primero es necesario establecer el mandato y el rol que se le pretende dar a las fuerzas y en función de ello decidir, por ejemplo, el tamaño y la cantidad de recursos. La continuidad del país en misiones de paz será una elemento central en esta discusión.
En los últimos años tanto la Armada como la Fuerza Aérea han reclamado por más y mejores recursos materiales y humanos para poder cumplir con su cometido sin trabajar al límites de sus capacidades, como lo hacen ahora.
Fuente: El Observador
19 de julio 2017