Batlle, su muerte y la crisis importada.

Ante su muerte me  llamé en las redes a un PPS, ¿recuerdan? , un profundo y prolongado silencio. Fue la mejor manera que encontré de respetar su muerte.

Eso, voy a intentar mantenerlo, pero me interesa analizar las reflexiones de altos mandos colorados y blancos, que me han hecho reflexionar sobre el  mensaje subliminal, la semiótica del mismo.

Parece ser, según varios políticos que Batlle nos salvó de una “crisis importada” en la que además, ya que estamos; ninguno de los opinantes tuvo absolutamente nada que ver. Llegó  de afuera, no tenemos nada que ver, y con Batlle y su astucia, salvamos el país!!

Parece ser, según se desprende de sus palabras,  que ninguno estaba en el Gobierno, o en los Ministerios, o en el Parlamento  o las Empresas Públicas. O que tampoco estuvieron en el Gobierno de Lacalle y Sanguinetti. ¿No se llamaban gobiernos de, “entonación nacional”, “coalición nacional”  y otras yerbas? Pues bien, fue justamente  ahí,  que se gestaron las causas de la profunda crisis social y económica del Uruguay en 2002.

La crisis del 2002 fue la muerte anunciada de un país y de un modelo, todos sabían que no había salida pero mantuvieron hasta el final, flotación controlada, que fundió al Uruguay.

Desregularon y precarizaron el trabajo, abrieron mercados para la salud, la educación y las jubilaciones aumentando la brecha en la calidad y acceso a los servicios, ya que a los servicios públicos los dejaron sin presupuestos. La apertura de la economía se llevó puesta la industria nacional, y un Estado débil y ausente abrió las puertas al fin del Uruguay  integrado socialmente. Fue la antesala de la crisis del 2002, fue endógena, propia, fueron opciones de política tomadas por quienes hoy quieren hacer aparecer a la misma como importada.

Es bueno de todas formas mirar que pasaba en el barrio y en el mundo.

En 1990 se creó el Mercosur, y en esa década transcurrió la primera experiencia de un “Mercosur ideológico”. Sí, porque parece que el pecado de la ideología es solo potestad de la izquierda. Si hubo un Mercosur ideológico ese fue el impulsado por Collor de Melo, Wasmosy, Menen y Lacalle. Un Mercosur neoliberal, profundamente ideológico, y aplicaron todas las recetas neoliberales del Consenso de Washington.

Los resultados ya son más que conocidos terminamos la década de los 90 con los peores indicadores de distribución de la riqueza, aumento de la pobreza, endeudamiento externo e interno y Uruguay sobrevivió porque un amigo de  J. Batlle, ex presidente de EE.UU, le mandó un avión con plata para que abrieran los bancos. Si eso, increíble no? Que un país dependa de la voluntad de un amigo; lo aclaro porque muchos de las nuevas generaciones no lo saben, y quedan asombrados.

Pero, en  ese mismo momento y en ese mismo mundo, los países asiáticos ya habían  tomado  otro camino. Promovieron Estados fuertes, invirtieron en educación (nos pasaron por arriba, nos sacaron 50 puntos en finalización de secundaria), promovieron la innovación y las industrias exigiendo contrapartidas tecnológicas y de productividad. Y se hicieron tigres…los Tigres Asiáticos. En el mismo mundo que nosotros entonces me pregunto, ¿fue suerte? ¿O fue que tomaron decisiones de política pública diferentes?

Resumiendo, los comentaristas de la muerte de Jorge Batlle nos quieren inducir a pensar que la crisis vino de afuera, y no que la generaron políticas equivocadas de Entonación Nacional, impulsadas por Gobiernos blancos y colorados.

Dejen a Jorge Batlle descansar en paz, y no lo usen para cambiar una historia que los pone como primeros responsables de lo que sufrió la gente de carne y hueso de este bendito país.

Juio “Nino” Pintos

3 de noviembre 2016